Durante este último fin de semana largo (por el Día del Trabajador), en la Base Aérea de Morón se conmemoró el bautismo de fuego de la Fuerza Aére Argentina durante la Guerra en las Islas Malvinas.
Desde hace mucho tiempo no se ve un festival tan organizado y con tanta presencia, tanto de aviones como de gente. A pesar de que fue muy poco anunciado por los grandes medios, y los mismos organizadores no hicieron una buena difusión del mismo.
La máxima afluencia del público se notó el último día, el Domingo, cuando muchísima gente se enteró por medio de C5N, canal que cubrió en vivo gran parte del evento.
En cuanto a aviones, si bien es de destacar que el estado del Museo de Aviación es excelente, no hay que omitir que la muestra refleja claramente el papel que tienen hoy por hoy la Fuerza Aérea y la actividad.
Seguimos contando con los mismos aviones, que algunos pasan al museo por no poder ser mantenidos, y sin adelantos mayores a los Pampa II.
Si bien los Pucará, los Mirage y los A4-c, son aviones muy nobles y en su época marcaron una etapa, recordemos que hace ya más de 30 años que Argentina los adquirió, y siguen siendo nuestra mayor capacidad de defensa militar en los cielos argentinos.
La inversión en nuevos aviones (el moderno Saab 340B fue la excepción) sigue siendo una materia pendiente desde hace muchísimo tiempo.
El show aéreo en sí constó con la presencia del gran Jorge Malatini con su potente Pitts y de otros grandes pilotos acrobáticos que deleitaron a los espectadores durante las sucesivas tardes del 1,2 y 3 de Mayo.
Las tres tardes, llegando a las 5.30 pm, cerraron con un impecable show de los vigentes Mirage, A4C, Pucará, y una hermosa postal de una formación de aviones (entre ellos un L-17 Navion a la cabeza, varios Mentor y Tucano) que dieron el toque final al, quizás, mejor show aéreo en mucho tiempo.

