Muchas de las compañías aéreas estadounidenses han perdido rentabilidad y llevan a cuestas pobres calificaciones de crédito. Sin embargo, sorprendentemente, están recaudando dinero justo cuando otras empresas padecen la contracción del crédito.
Las aerolíneas están acumulando efectivo como baluarte contra la recesión global, por medio de la venta de acciones, la venta y alquiler de aviones, el refinanciamiento de activos y préstamos garantizados. También están recurriendo a una colección de proveedores y socios a los que les conviene que las aerolíneas se mantengan a flote.
Los esfuerzos de las principales aerolíneas de Estados Unidos para recaudar capital se han acelerado recientemente. La caída en los precios del combustible ha mejorado las perspectivas para este año, pero también ha perjudicado a algunas empresas que usaron contratos a futuro para asegurarse precios de combustible cuando estos estaban más caros. Varias compañías que no esperaban que los precios del petróleo cayeran tan drásticamente, incluyendo United Airlines y Delta Air Lines, debieron colocar cientos de millones de dólares de colateral sobre contratos de combustible a futuro.
En general, muchas de las aerolíneas más importantes de EE.UU. tienen menos efectivo en la mano que hace un año. Esto las está empujando a buscar nuevas fuentes de capital.
En diciembre, Delta tomó US$1.000 millones en efectivo de American Express, con la que tiene una sociedad, y recibirá otros US$1.000 millones para 2010.
“Los problemas del mercado crediticio destacan la importancia de nuestros esfuerzos para apuntalar nuestros balances financieros”, señala Beverly Goulet, tesorera de AMR Corp., casa matriz de American Airlines.
AMR recaudó el año pasado casi US$2.000 millones con la venta de acciones, financiación garantizada con aviones, una línea de crédito renovable y la escisión de una unidad de gestión de fondos.
“Nunca subestime la capacidad de las aerolíneas para recaudar dinero”, señala Bill Warlick, de Fitch Ratings. Dada la volatilidad histórica de la industria, las líneas aéreas están acostumbradas a condiciones crediticias duras y dependen principalmente de las deudas a largo plazo, no de instrumentos de corto plazo como los papeles comerciales que se evaporaron en esta crisis.
La caída en el precio del crudo está reduciendo las presiones de costos de las aerolíneas y tanto inversionistas como socios de estas compañías están apostando a que las líneas aéreas podrán generar un flujo de efectivo positivo a pesar de que la recesión disminuye la demanda para viajar. Es más, algunos analistas esperan que las aerolíneas estadounidenses recuperen su rentabilidad este año.
La financiación, sin embargo, no es fácil ni barata. Las aerolíneas deben tener muy en cuenta las fechas en que vencen sus deudas, pagos de interés y compromisos de alquiler de aviones. Fitch estima que las siete aerolíneas más grandes de EE.UU. enfrentarán pagos de US$4.400 millones ligados a deuda este año, y de US$6.000 millones en 2010.
Según ejecutivos de la industria, el desafío global más grande será la financiación para nuevas aeronaves, aunque la mayoría de las aerolíneas estadounidenses ya la han conseguido para parte de sus modestos pedidos de este y el próximo año.
Por ahora, siguen recurriendo a sus socios. Los emisores de tarjetas de crédito que se asocian con las líneas aéreas suelen proveer infusiones únicas de efectivo comprando millas de viajero frecuente con antelación. El acuerdo de Delta y American Express aumenta enormemente la situación de caja de Delta mientras que el emisor de tarjetas prevé que el pacto le generará más clientes.
“Las líneas aéreas siguen desafiando las expectativas, recaudando más efectivo”, indica Philip Baggaley, analista de Standard & Poor’s. “Pero la fuente se está secando para muchas de ellas. Los activos que podían convertirse en efectivo, ya lo hicieron”.
Fuente: WSJ.com
