La generalización de la compra de billetes de avión a través de Internet ha hecho que la Comisión Europea haya empezado a vigilar si se respetan los derechos de los consumidores en estas operaciones y la conclusión preliminar es que no es así.
La legislación comunitaria en esta materia especifica claramente los derechos que tienen los consumidores que realizan compras de billetes por internet, entre los que destaca por ejemplo la obligación de que se muestre el precio final del billete (incluidos todos los recargos correspondientes) o que no haya opciones elegidas por defecto en las páginas webs (seguros, maletas, asiento con espacio extra, etc..).
Clickair, perteneciente a Iberia, es una de las aerolíneas que tiene preseleccionada la opción del seguro, con un coste de 15 euros, cuando se compra un billete en su página web. En el caso de su matriz, Iberia, el cliente tiene que seleccionar expresamente la opción de que no quiere el seguro.
Air Europa, por su parte, sólo muestra los recargos por tasas y gastos de gestión en el tercer paso del proceso de compra y, lo que es más sorpredente, es que cobra 12 euros por la emisión del billete electrónico, sobrecoste del que informa al consumidor en el cuarto paso de la compra, una vez que éste ha introducido los datos de la tarjeta de crédito.
Ante esta situación, los comisarios de Protección de los Consumidores y de Transportes, Meglena Kuneva y Antonio Tajani respectivamente, han instado a las principales aerolíneas que operan en Europa a respetar un decálogo de 30 puntos en los que resumen los derechos de los consumidores que compran billetes de avión a través de la red.
La idea del ejecutivo comunitario es hacer pública una lista el próximo mes de mayo en la que aparecerán claramente identificadas las aerolíneas que respetan los derechos de los ciudadanos y las que no, de modo que los consumidores sepan a ciencia cierta el tipo de compañía en la que están realizando sus compras. La protección de los consumidores es competencia directa de los Estados pero, para aviso de navegantes, ambos comisarios ya han advertido que no descartan iniciar procedimientos de infracción de la normativa comunitaria contra los Estados que no obliguen a las aerolíneas a respetar la legislación.
La venta de billetes de avión por Internet es objeto de control por parte de Bruselas desde septiembre de 2007, fecha en la que se detectó que nada menos que el 60% de las páginas web de las compañías aéreas contenía irregularidades.
La comisaria Kuneva reconoció entonces que, fruto de la publicación de ese dato, algunas irregularidades se fueron corrigiendo pero, a pesar de ello, siguen siendo numerosas las quejas de los consumidores sobre gastos extras e impuestos ocultos.
La idea es que los consumidores puedan comparar los precios de los billetes y si hay cargos extras ocultos, o lo que es lo mismo, falta de transparencia la comparación es sencillamente imposible. Tajani considera que «va en beneficio de las propias empresas de transporte aéreo garantizar la protección de sus clientes, dar la mejor calidad de servicio posible y una competencia leal».
700 millones de billetes al año
Cada año se venden en Europa más de 700 millones de billetes de avión y, en su mayoría, de manera electrónica. La legislación europea sobre el sector ha aumentado con la reciente aprobación de dos Directivas, una sobre prácticas comerciales desleales y otra sobre el reglamento de servicios aéreos.
Entre los nuevos derechos que incluye esta legislación figura la obligación de que la aerolínea muestre el precio final del billete desde el principio (incluidos todos los recargos) y que éste no varíe en función del lugar de residencia del consumidor, que las etapas del proceso de compra sean claras de modo que el cliente sepa el momento exacto en que está adquiriendo el billete y su coste final.
Además de lo anterior las normas europeas exigen a las aerolíneas que el idioma utilizado para la publicidad de los billetes pueda ser utilizado en el proceso de compra, que el número de billetes en oferta sea público así como el día de inicio de la venta de los mismos.
En materia de billetes gratis, uno de los últimos reclamos del sector, la legislación de la Unión Europea exige que esto sea realmente así, o lo que es lo mismo, que no incluya ningún tipo de recargo por emisión de billete. Ryanair, la compañía de bajo coste de bandera irlandesa que opera en España, es una de las más activas en materia de publicidad de billetes gratis pero, a la hora de la verdad, el cliente tiene que pagar por la emisión del billete y lo que se publicitaba como gratis suele rondar finalmente los 18 euros, dependiendo de las tasas del aeropuerto de salida.
Fuente: ABC
